El trabajo en el entorno natural permite al logopeda actuar en el contexto diario que envuelve al paciente e intervenir en las dificultades reales de la manera más ecológica.
Otra de las funciones y deberes del logopeda es informar y asesorar al entorno del paciente en todo lo referido a sus patologías para ofrecer las ayudas necesarias y mejorar su funcionalidad.
Tratamientos:
Una lesión en el cerebro puede tener múltiples causas, desde un ACV (accidente cerebrovascular), un TCE (traumatismo craneoencefálico), tumores o un proceso de neurodegeneración producido por una demencia.

En todos esos casos se pueden ver afectadas diferentes funciones vitales. 

El logopeda es la persona encargada de intervenir en las dificultades del lenguaje y la deglución. En cuanto a la deglución, se puede producir una “disfagia”, que es un trastorno de la deglución caracterizado por una dificultad en la preparación oral del bolo alimenticio o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta al estómago. El logopeda cuenta con herramientas para tomar las medidas pertinentes para asegurar la nutrición e hidratación de la persona afectada así como para mejorar la funcionalidad de las estructuras orofaciales en aras de mejorar el proceso deglutorio.

Se estima que la disfagia tiene una prevalencia del 30 % en pacientes que han sufrido un ACV, de más del 60 % de los ancianos institucionalizados y de entorno al 50-60 % en enfermedades degenerativas tales como Parkinson, ELA o Alzheimer.

Los problemas de disfagia ocasionan en la mayoría de los casos sintomatología de tipo respiratorio que puede llegar a ocasionar la muerte del paciente si no se toman las medidas convenientes.

En cuanto al lenguaje, se pueden producir trastornos en la producción del habla y/o la voz, que son conocidos como “disartrias”, o dificultades en el lenguaje, tanto a nivel expresivo como comprensivo, que son conocidos como “afasias”. Estas dificultades comprometen enormemente la comunicación y pueden afectar a nivel emocional al paciente. Existe una prevalencia del 30 % de casos de afasias tras un ACV. La prevalencia de las disartrias tras un traumatismo oscila entre un 20 y un 60 %, mientras que tras un ACV se presenta en un 30 % de los casos. El logopeda podrá realizar un análisis adecuado del habla y/o lenguaje para tomar las medidas e intervención adecuada encaminada a mejorar la comunicación del paciente.
Las enfermedades neurodegenerativas conllevan la aparición de dificultades en el lenguaje, el habla, la voz y/o la deglución.

En todos estos aspectos, el logopeda está dotado de herramientas para realizar una intervención funcional.

El tratamiento en estos casos pasa por establecer medidas compensatorias para restaurar la comunicación y favorecer una nutrición e hidratación seguras. El trabajo en el entorno de la persona afectada permite hacer uso de los elementos que le rodean habitualmente e intervenir directamente en las barreras habituales para una búsqueda de soluciones eficaz.
“La deglución atípica consiste en la postura y uso inadecuados de la lengua en el acto de deglución. Se define como la presión anterior o lateral de la lengua contra las arcadas dentarias" (Zambrana y Dalva, 1998).

Existen muchos casos, en los que se implementan unos movimientos inadecuados en la deglución por diferentes causas. Estas dificultades afectan al cuerpo en general a corto o medio plazo. El logopeda valora las causas que puedan estar llevando a esta alteración y buscar soluciones para reeducar al sistema orofacial durante el acto de la deglución.

El trabajo de la estructuras oro faciales no solo busca reestructurar el mecanismo de la deglución sino también evitar alteraciones de tipo morfológico, tales como cambios en la mordida o alteraciones estructurales del paladar óseo, o fisiológico, como alteraciones en las funciones de la respiración, la voz o la postura general.